El Casal Balaguer busca financiación para abrir en 2015

Publicado el 11 de Febrero de 2013
  • Si los días hubieran sido siempre soleados, el edificio de la calle Unió llevaría un año de puertas abiertas, remozado y luciendo costuras impecables. Pero la inestabilidad del terreno sobre el que se asienta y las antiguas acequias que filtraban agua bajo sus muros han demorado durante meses su puesta a punto.

Los especialistas practicaron la técnica de micropilotaje por la que elevaron con andamios el edificio y mejoraron la cimentación del suelo para dotarlo de estabilidad. Los arcos de la parte izquierda del patio lucen ya sin los muros que los tapiaban. Falta descubrir los de la derecha, mientras el personal finiquita el muro curvo que, junto a las arcadas, albergará la sala de exposiciones.

Los arquitectos –Francesc Pizà, Eva Prats, Sè Duch y Ricardo Flores– han renunciado a recubrirlo de madera y, tras enlucirlo, mantendrán el tono del cemento para lograr mayor coherencia estética con las columnas recuperadas.

Los albañiles rematan la zona de porches, la parte alta del edificio donde se ubicarán las oficinas del Círculo de Bellas Artes, pero no las de la Fundación Palma Espais d’Art –actualmente en el Casal Solleric–, tal y como se sugirió en la presentación de la primera fase de la reforma.

Entre las sorpresas que fastidian los días, además de la cimentación, han aparecido un aljibe bajo el ascensor proyectado y unas pinturas medievales que se mantendrán para que el visitante pueda disfrutarlas.

Y, aunque los usos están por definirse, el concejal de Cultura de Cort, Fernando Gilet, confirmó a este periódico que, en contra de la propuesta del anterior equipo municipal, el patio permanecerá despejado y no se ocupará con mesas de cafetería. Sí habrá un restaurante en el fondo del lateral izquierdo junto a la escalera. "Queremos mantener intacto el atractivo de la entrada, cuya
belleza invita al público a entrar"
, justificó Gilet.

La sala de exposiciones de la planta baja muestra ya el muro del altillo sobre el que se colocará un módulo de madera y cristal –como ventanas– de marcado carácter geométrico. "El ángulo recto no existe en esta obra", apunta la jefa de obra, Marga Frau, sobre un aspecto que dificulta las soluciones a la vez que enriquece de retos el trabajo.

La planta noble, al ser la que menos reformas estructurales precisaba frente a la base y el tejado del edificio, aguarda el arranque de la última fase del proyecto, que se ocupará del acondicionamiento del interior y la fachada y tendrá un coste de dos millones de euros. En un sentido técnico es la que menos complicaciones presenta, aunque se enfrenta a la incertidumbre de la financiación.

Gilet confirmó que el Ayuntamiento de Palma ya ha presentado el proyecto a la convocatoria de los fondos FEDER y confía en que les conceda un millón de euros, el 50% del montante. Un 25% –500.000 euros– saldrá de partidas de la Ley de Capitalidad de 2009 y 2010, mientras que el resto –otro medio millón– está sin resolver.

"Este es un trimestre crucial para el futuro del Casal Balaguer. Confiamos en poder financiar lo que nos faltará", confiesa Gilet sobre unas obras que no se pueden licitar hasta que se reúna todo el dinero. El Govern, a la vista del estado de sus arcas, no entra en la quiniela de inversores, aunque sí se trabajará en la búsqueda de mecenazgos privados. Al final, la reforma habrá costado en torno a seis millones de euros.

La demora, destaca Gilet, no han provocado un desfase presupuestario en la fase actualmente en ejecución y que alcanza los dos millones de euros. "Hemos vigilado con lupa el presupuesto y compensado los nuevos gastos recortando en actuaciones no tan prioritarias como la cimentación". Junto al concejal asiente la jefa de obra y recuerda que una reforma como ésta es "una sorpresa constante".